Qué Creemos

En Aselsi creemos que:

  1. La Biblia es la divina Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo y es la revelación de Dios al hombre; regla infalible para enseñar, reprender, corregir e instruir en la fe y la conducta (1 Tes. 2:13; 2 Tim. 3:16-17; 2 P. 1:20-21; Judas 3).
  2. Dios es único, verdadero, autoexistente, eterno y trino, revelado como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El es el Creador del universo y el único Redentor del hombre (Deut. 6:4; Is. 43:10-11; 48:10-11; Mt. 28:19; Luc. 3:21-22; 2 Co. 13:14).
  3. El hombre fue creado a la imagen de Dios en perfección y sin pecado (Gn. 1:26). Pero el primer hombre, Adán, por su desobediencia cayó de la gracia de Dios, entonces el pecado entró en el mundo y la muerte por el pecado. La transgresión del hombre le llevó a una muerte física y espiritual, lo cual causó una separación entre el hombre y Dios (Gn. 2:17; Gn. 3:6-24). Por nacer en y ser esclavo del pecado, el hombre está motivado a hacer el mal por la naturaleza del pecado que hay en él y lo hace esclavo del mismo (Ro. 3:9-18).
  4. La salvación del hombre del poder del pecado y la muerte viene únicamente por medio de la gracia de Dios a través de la obra de Cristo en la cruz, la cual el hombre debe recibir por fe (Hechos 4:12; Romanos 3:24-28; 5:8-13; 10:9; Ef. 2:8-9; Jud. 21).
  5. La santificación de cada creyente es necesaria para el crecimiento, la madurez y para ser formado en y reflejar la imagen de Jesucristo (Ro. 6 y 7; 1 Tes. 5:23; 1 Jn. 2:15-17; 2 Co. 3:18).
  6. La iglesia es el cuerpo de Cristo, morada del Espíritu Santo, que ha recibido la Gran Comisión para cumplir como mandato de Jesucristo, su Señor (Mt. 28:18-20; Mr. 16:14-18; Luc. 24:36-49; Jn. 20:19-23; Hch. 1:8). Dios ha dado su gracia manifiesta en y a través de su iglesia para cumplir este mandato por los dones del Espíritu (1 Co. 12), los dones motivacionales (Ro. 12) y los dones ministeriales para capacitar a la iglesia en madurez y hacer la obra del ministerio en el mundo (Ef. 4:11-16).
  7. Dios ha establecido ordenanzas que la iglesia debe observar. La primera ordenanza es el bautismo en agua que viene como consecuencia del arrepentimiento de sus pecados y para proclamar la fe en Cristo, el Señor (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 8:36-39; 10:47-48). Esta es una señal de su identificación con Cristo en su muerte y su resurrección para andar en vida nueva (Ro. 6:4-9). La segunda ordenanza es la Santa Cena o Cena del Señor, que consiste en la copa del fruto de la vid y el pan. Observamos esta ordenanza expresando el querer compartir la divina naturaleza del Señor con su iglesia (2 P. 1:4), en memoria de su sufrimiento (1 Co. 11:26) y para proclamar proféticamente la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
  8. El bautismo en el Espíritu Santo es dado a todos los creyentes para tener el poder para el servicio del Señor (Lc. 24:49; Hch. 1:4-8; 2:1-4). El Espíritu Santo equipa al Cuerpo de Cristo para facilitar el ministerio de cada creyente en la obra sobrenatural (1 Co. 12:1-31). Esta experiencia es distinta y posterior a la experiencia del nuevo nacimiento (Hch. 8:12-17; 10:44-46; 11:14-15; 15:7-9).
  9. La sanidad es una provisión de Dios dada por su pacto con el hombre desde el Antiguo Testamento (Ex. 15:22-26; Sal. 103:1-3; 107:20; Is. 53:4-5) y es una parte integral del Evangelio de Jesucristo para nosotros hoy por su gracia (Mt. 8:16-17; Hch. 5:16; Stg. 5:14-16; 1 P. 2:24).
  10. La segunda venida de Cristo incluye el arrebatamiento de su iglesia (1 Ts. 4:16-17; 1 Co. 15:51-58) después de lo cual seguirá el establecimiento del reino de Cristo con sus santos (Zac. 3:19-20; Ro. 11:26-27; Is. 11:6-9; Sal. 72:3-8; Miq. 4:3-4; Ap. 19:11-16; 20:1-6).
  11. El juicio final incluye la resurrección de los malos que han muerto y serán juzgados según sus obras. Cualquier persona cuyo nombre no se encuentre escrito en el libro de la Vida, será condenado y lanzado al lago de fuego, que es la muerte segunda, juntamente con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, la muerte y Hades (Mt. 25:46; Mr. 9:43-48; Ap. 20:11-15; 21:1-22:5).
  12. El Nuevo Cielo y la Nueva Tierra es la promesa de Dios para todos los que aman a Dios y donde vivirán por la eternidad (1 P. 3:13; Ap. 21:1).

 

Visto 257 veces Modificado por última vez en Jueves, 02 Marzo 2017 15:32